DEL CUENTO A LA NOVELA

  • Determina un tema y un argumento.
  • Establece capítulos a través de títulos que más tarde puedes modificar.
  • Escribe un resumen de cada capítulo, antes de desarrollarlos, para mantener el argumento.
  • Describe los  ambientes lo más verosímil posible, extendiéndote en los detalles.
  • Caracteriza  a los personajes que tienes en mente con sus rasgos físicos y sicológicos. Puedes usar imágenes como referentes. Más tarde emplea los rasgos que necesites para el desarrollo de la historia.
  • Establece las acciones que realizan estos personajes  de acuerdo con el argumento. Sitúalos en un espacio y enfréntalos a un problema.
  • Crea diálogos que concuerden con la idiosincrasia de cada personaje.
  • Define un narrador para contar la novela. Puedes ensayar relatar como protagonista, testigo, omnisciente o de manera objetiva; y luego decidir cuál funciona mejor para la historia.
  • Relata de manera lineal de acuerdo a una situación inicial, un desarrollo, un clímax y un desenlace. Más tarde puedes cambiar el orden cronológico y hacer digresiones (racconto, flash back, flash forward).  Modifica la historia cuando sientas la necesidad.
  • Escribe todos los días durante un período de tiempo sin preocuparte de la ortografía y gramática.
  • Cuando sientas que no avanzas, revisa la redacción de los capítulos escritos con ayuda de un diccionario. 
  • Deja pasar un tiempo para revisar lo escrito desde otra perspectiva.

 

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