EL DINOSAURIO

 

 

 

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

 

Monterroso.

 TEXTO 1

 

La bella durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al Príncipe. Y cuando lo oye acercarse simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.

 

Marco Denevi. “La Bella Durmiente y el Príncipe”. Antología Precoz. Santiago: Universitaria, 1973

 

TEXTO 2

Helena Y Menelao

 

Helena jamás volverá junto a Menelao. Un marido que para vengar su honor complica a tanta gente y a tantos dioses demuestra que tiene más amor propio que amor.

 

Marco Denevi. “La Bella Durmiente y el Príncipe”. Antología Precoz. Santiago: Universitaria, 1973

 

 

TEXTO 3

 

En nuestra relación hubo 2.178 tecleos imitando la onomatopeya de una risa, 105 figuras ridículas con la forma de una boca mal hecha, 13 fotos adjuntadas, 45 canciones en mp3 (28 de ellas con traducción en español en formato Word), 609 garabatos de alto calibre, 25 mails entre explicaciones y disculpas, 32 tipeos de promesas de un futuro juntos, 6 relaciones mentales, una cita corporal, dos meses de una pantalla que nos daba nuestros cuerpos en píxeles. Luego hubo un adiós, un pañuelo virtual agitándose y una dirección de messenger borrada.

 

Macarena Becas. Santiago en 100 palabras. 2005

 

TEXTO 4

YOLANDA LA MUJER QUE SALUDA

 

Yolanda es una mujer que saluda. Saluda a sus ex compañeras de colegio cuando las encuentra en el supermercado, saluda al señor que pide afuera de su oficina, saluda a todos los que suben el ascensor. Yolanda no tiene pudor al saludar y te pide el email o el teléfono con una honesta intención. Un día saludó a un actor de televisión que s ele cruzó en la calle y saludó a alguien solo porque tenía cara de conocido. Yolanda pasa todos los días a saludarme a mí. Yo le digo que se le nota mucho lo talquina.

 

Elisa de Padua Nájera. Santiago en 100 palabras. 2007

 

TEXTO 5

ANUNCIO

 

Oriundo de Hamelin, soy flautista y alquilo mis servicios: puedo sacar las ratas de una ciudad o, si se prefiere, a los niños de un país sobrepoblado.

 

René Avilés. Obras Completas. México: Nueva Imagen, 2007

 

TEXTO 6

PARA MIRARTE MEJOR

 

Aunque te aceche con las mismas ansias, rondando siempre tu esquina, hoy no podríamos reconocernos como antes. Tú ya no usas esa capita roja que causaba revuelos cuando pasabas por la feria del Parque Forestal, hojeando libros o admirando cuadros, y yo no me atrevo ni a sonreírte, con esta boca desdentada.

 

Juan Armando Epple. Con tinta sangre. Santiago: Ediciones Thule, 2004

 

TEXTO 7

EL GRILLO MAESTRO

 

Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del grillo era la mejor y la más bella de todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.

Al escuchar aquello, el Director que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.

 

Augusto Monterroso. En la oveja negra y demás fábulas. Barcelona: Seix –Barral, 1981

 

TEXTO 8

 

Pidió permiso para lavarse las manos. Gabriel lo miraba furioso. Sus padres vendrían mañana a firmar su hoja de vida. La pérdida de la Beca era inminente. Pero fue su culpa, por no haberle mostrado la hoja de respuestas. Si al menos hubiera hecho el intento. Por eso, Javier no tuvo más remedio que sacar el papel de la manga con las fórmulas indescifrables para un humanista y luego arrojarlo al puesto de la derecha, mientras dejaba salir un murmullo ininteligible, pero lo suficientemente suspicaz para un profesor con 28 años de experiencia, quien se vanaglorió ante sus colegas de Física de descubrir al primer alumno de la clase con el cuerpo del delito en la mesa.

 

Claudia Martínez.